
La salud de una persona no depende solo de lo que ocurre en un centro sanitario. También influyen el entorno, los hábitos, la movilidad, la situación social, la exposición ambiental, la investigación biomédica y la coordinación entre profesionales.
Por eso está ganando importancia el enfoque One Health, que puede traducirse como “Una sola salud”. Este enfoque entiende que la salud humana, la salud animal y el medioambiente están relacionados.
En salud digital, esta idea tiene una consecuencia clara: para tomar mejores decisiones necesitamos conectar más información, pero siempre con control, permiso, trazabilidad y garantías.
One Health empieza a tener casos reales
En las últimas semanas se han producido avances relevantes en España y Europa.
El 22 de julio, el CESGA celebró en Santiago de Compostela el encuentro de presentación de resultados de OneHealth DataSpace.
Según la información publicada por el centro, el proyecto ha trabajado durante dos años en la compartición y explotación segura de datos bajo el enfoque One Health. Para ello ha conectado entidades de salud humana, salud animal y medioambiente, con apoyo de computación de alto rendimiento, Big Data, Cloud e inteligencia artificial.
La jornada también incluyó presentaciones sobre el Espacio Nacional de Datos de Salud y el Espacio Europeo de Datos de Salud.
Esto muestra una evolución importante: los espacios de datos de salud ya no son solo una idea normativa o técnica. Empiezan a verse casos de uso, infraestructuras, catálogos, entornos seguros de procesamiento y reglas concretas de acceso.
España incorpora datos relacionados con la salud
Este movimiento también se observa en el ámbito nacional.
El BOE publicó en mayo el convenio entre la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y el CSIC para apoyar la integración de conjuntos de datos bajo el enfoque One Health en el marco del Espacio Nacional de Datos de Salud.
El convenio es relevante porque amplía la mirada. No se refiere únicamente a datos clínicos directos. También menciona datos adicionales y complementarios que pueden ser útiles para la salud.
Estos datos pueden ayudar en investigación, innovación, planificación sanitaria y uso responsable de inteligencia artificial.
Por ejemplo, combinar información sanitaria con datos territoriales, ambientales, demográficos o de actividad asistencial puede ayudar a entender mejor las necesidades de una población.
Pero esta posibilidad también exige más responsabilidad. Cuanto más amplio es el contexto, más importante es definir bien:
- quién puede usar los datos;
- para qué finalidad;
- bajo qué condiciones;
- durante cuánto tiempo;
- y con qué garantías.
La confianza sigue siendo clave
El debate europeo sobre el Espacio Europeo de Datos de Salud apunta en la misma dirección.
En el diálogo de implementación celebrado por la Comisión Europea el 10 de junio y publicado en julio, participaron representantes de la industria, la investigación, los proveedores sanitarios y las organizaciones de pacientes.
Entre los retos señalados aparecen varios temas importantes: armonizar la implementación en toda la Unión Europea, proteger la seguridad de la información, aclarar la relación con otras normas y mantener la confianza de los pacientes.
La confianza no es un elemento secundario. La reutilización de datos de salud para investigación, innovación o planificación pública solo será sostenible si las personas y las organizaciones entienden que existen reglas claras y que esas reglas se cumplen.
En paralelo, TEHDAS2 ha publicado especificaciones sobre entornos seguros de procesamiento para el Espacio Europeo de Datos de Salud.
Estos entornos permiten trabajar con datos para uso secundario en espacios controlados, con medidas estrictas de confidencialidad y seguridad. La idea no es mover datos sin límite, sino crear condiciones seguras para poder analizarlos de forma responsable.
Qué significa para los cuidados
En el ámbito sociosanitario, esta conversación es especialmente importante.
Muchas situaciones de cuidado no se explican desde una sola fuente de información. Una persona mayor con dependencia, una persona con una enfermedad neurodegenerativa o alguien que sigue un proceso de rehabilitación puede estar acompañada por muchos actores distintos.
Puede intervenir personal sanitario, servicios sociales, familiares, entidades comunitarias, tecnología de apoyo y profesionales especializados. Cada actor ve una parte de la realidad.
Un espacio de datos bien gobernado puede ayudar a que esas partes dialoguen mejor. Pero no debe hacerlo a costa de perder control sobre la información.
La clave está en compartir solo lo necesario, para una finalidad concreta y bajo reglas verificables.
Más información
- Presentación de resultados de OneHealth DataSpace, CESGA
- Convenio SEDIA-CSIC para datos One Health en el Espacio Nacional de Datos de Salud
- Diálogo de implementación del Espacio Europeo de Datos de Salud, Comisión Europea
- Especificaciones TEHDAS2 sobre entornos seguros de procesamiento bajo el Espacio Europeo de Datos de Salud
